Los viajes en solitario representan alrededor del 18% de las reservas turísticas globales y han registrado incrementos superiores al 40% en los últimos años. Conocer nuevos lugares o regresar a otros ya no tiene un paradigma rígido de hacerlo acompañado. La búsqueda de experiencias personalizadas, agendas difíciles de coordinar y nuevas formas de vincularse están transformando la manera de vacacionar. 

El formato del viajante estaba bastante definido: en pareja, familia o con amigos. La realidad más visible es que la compañía para viajar casi iguala a la elección de hacerlo según los propios tiempos.

Las mujeres son las principales impulsoras de esta tendencia, representando aproximadamente entre el 54% y el 84% de los viajeros en solitario según la consultora Grand View Research y encuestas de la industria. El destino que más se elige es Europa que abarca cerca del 37% de los ingresos globales de este segmento. 

Adaptación

Las operadoras turísticas están adaptando su oferta eliminando paulatinamente los recargos por ocupación individual ("suplemento único") y lanzando productos específicos como salidas estilo Club de Amigos, pensadas para quienes viajan solos pero buscan socializar durante el recorrido.

El auge del “solo travel” está estrechamente ligado a las nuevas generaciones. De acuerdo con el "2024 Global Travel Trends Report" de American Express Travel, el 76% de los Millennials y la Generación Z prevé viajar en solitario, con una clara preferencia por escapadas cortas y frecuentes frente a los viajes largos.

Curiosidad

La tendencia se produce con otra innovación relacionada a una flexibilización de la imagen tradicional del viajero aislado. Al mismo tiempo que es flexible es curiosamente contradictoria: muchos de quienes optan por este modelo buscan vivir experiencias compartidas, conocer nuevas personas y generar vínculos durante el recorrido.

“Observamos que cada vez más huéspedes priorizan experiencias que les permitan viajar a su propio ritmo sin resignar la posibilidad de compartir momentos con otras personas. La experiencia del viaje se vuelve tan importante como el destino en sí mismo”, señalan desde MSC Cruceros. 

Precisamente los barcos son de los principales beneficiados con el gusto de los viajeros. A diferencia de otros tipos de viaje, permiten combinar destinos, entretenimiento, gastronomía, actividades recreativas y espacios compartidos dentro de una misma experiencia, generando oportunidades de interacción que surgen de manera natural a lo largo de varios días de convivencia.

Las vacaciones dejaron de depender de encontrar con quién viajar. Y en ese cambio, el verdadero lujo ya no pasa únicamente por el destino elegido, sino por la libertad de decidir cuándo partir y las historias que pueden surgir.